¿Tiene dificultades para mantener a su hijo tranquilo? ¿Toma acciones impulsivas? ¿Comienza tareas pero rara vez las termina? Si esto le resulta familiar, es posible que su hijo tenga Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Aunque es normal que ocasionalmente todos exhibamos comportamientos similares, en el TDAH estos síntomas son constantes durante más de 6 meses y generan dificultades en entornos académicos, familiares y sociales.
Las características principales del TDAH incluyen:
- Distracción constante.
- Excesiva actividad física.
- Comportamiento impulsivo.
La causa precisa del TDAH aún no se ha determinado con claridad. Sin embargo, se observa una inclinación hacia factores hereditarios, sugiriendo una posible influencia genética y ambiental.
Para confirmar si un niño sufre de TDAH, es imprescindible una evaluación detallada realizada por un experto calificado. El abordaje terapéutico puede involucrar medicamentos para manejar los síntomas, intervenciones terapéuticas, o una combinación de ambas estrategias.
Las primeras señales que indican la existencia del TDAH
Los especialistas generalmente están de acuerdo en que la predisposición al TDAH es innata. Sin embargo, los síntomas del TDAH suelen volverse evidentes cuando los niños comienzan la escuela primaria. Esto se debe a que es normal que los niños preescolares muestren comportamientos típicos del TDAH como la distracción, impulsividad y excesiva actividad, siendo esto parte de su desarrollo estándar.

En contraste, los niños con TDAH continúan exhibiendo estos comportamientos, lo cual se hace más notorio con el paso del tiempo. En la escuela, los desafíos relacionados con la distracción, impulsividad y actividad excesiva se hacen más evidentes, ya que el ambiente escolar requiere más concentración, paciencia y autocontrol.
Generalmente, para cuando un niño con TDAH alcanza los 7 años, los padres ya han notado que su nivel de atención, actividad o impulsividad es inusualmente alto. Por ejemplo, un niño puede tener dificultades para concentrarse en una tarea por un breve periodo, incluso con asistencia.
O los padres pueden sentirse tan exhaustos al final del día como cuando su hijo era un infante muy activo. Además, el niño puede hacer preguntas constantemente, mostrando una falta de comprensión de las normas sociales, como el respeto por el espacio personal y el turno de palabra, algo que sus compañeros ya han empezado a asimilar.
Diferenciar si estos comportamientos son parte del crecimiento normal, producto de desafíos en la crianza, o indicativos de un trastorno como el TDAH puede ser difícil para los padres. Por eso, la AAP recomienda que para diagnosticar el TDAH, los pediatras recopilen información sobre el comportamiento del niño en diferentes entornos, incluyendo la escuela.

Al observar el comportamiento del niño en varios contextos, el pediatra puede diferenciar entre un temperamento desafiante pero normal, prácticas de crianza ineficaces, un entorno educativo inadecuado y otros desafíos, y así determinar si el comportamiento interfiere significativamente en más de un ámbito de su vida, otro criterio esencial para el diagnóstico del TDAH.
Identificación y diagnóstico del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
Determinar si un niño padece TDAH implica un proceso de varias etapas. No existe una prueba única para identificar este trastorno, y hay otros problemas, como la ansiedad, la depresión y algunos trastornos del aprendizaje, que pueden manifestarse de manera similar. Es importante evaluar la visión y audición del niño para descartar otras causas de falta de atención. El diagnóstico suele ser realizado por un especialista en salud mental, como un psicólogo o psiquiatra, o un médico de atención primaria, como un pediatra.
La Academia Estadounidense de Pediatría aconseja a los profesionales de la salud hacer preguntas a los padres, educadores y otros adultos responsables del cuidado del niño acerca de su comportamiento en distintos entornos, como en casa, la escuela o en interacciones con otros niños.
Lo que sabemos hoy sobre las causas del TDAH
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica influenciada tanto por factores biológicos como ambientales. Los estudios han identificado múltiples posibles causas del TDAH:
- Estructura y funcionamiento cerebral: Se ha observado que un nivel reducido de actividad en ciertas áreas cerebrales relacionadas con la atención y actividad podría estar asociado con el TDAH.
- Genética y herencia: Existe una tendencia familiar en el TDAH, indicando una probabilidad de herencia. Un niño con TDAH tiene una probabilidad significativa de tener un padre con la misma condición, y otros familiares cercanos también podrían estar afectados.
- Nacimiento prematuro: Se ha vinculado el nacimiento prematuro con un aumento en el riesgo de desarrollar TDAH.
- Lesiones cerebrales graves: En algunos casos, pueden ser un factor causante.
- Exposiciones prenatales: La exposición al alcohol o nicotina durante el embarazo puede incrementar el riesgo de TDAH en el niño.
- Factores ambientales: Aunque menos comunes, ciertas toxinas ambientales, como el plomo, pueden contribuir al desarrollo del TDAH.
Es importante destacar que no hay pruebas que respalden que el TDAH sea causado por:
- El consumo excesivo de azúcar
- Aditivos alimentarios
- Alergias
- Vacunas.
La conciencia creciente sobre el TDAH, junto con mejores métodos de diagnóstico y tratamiento, ha llevado a que más niños reciban la ayuda necesaria.

El TDAH suele manifestarse entre los 3 y 6 años de edad y puede persistir en la adolescencia y adultez, según el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH). Si un niño muestra inquietud constante, habla excesivamente o tiene dificultades para concentrarse, podría ser indicativo de TDAH.
Considere buscar ayuda terapéutica si experimenta lo siguiente:
- Una sensación constante y abrumadora de desamparo y tristeza que persiste y no mejora, incluso con sus esfuerzos y el apoyo de amigos y familia.
- Dificultades para llevar a cabo actividades diarias, como una falta de concentración en tareas laborales que afecta negativamente su rendimiento.
- Preocupación excesiva, expectativas pesimistas constantes o un estado de nerviosismo permanente.
- Comportamientos perjudiciales para usted o para otros, como el consumo excesivo de alcohol, el abuso de sustancias, o una tendencia a la confrontación y agresividad.
Existen tres variantes del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH):
- Tipo con predominio de Inatención: Se caracteriza por problemas para mantener la concentración, seguir instrucciones y completar tareas.
- Tipo Hiperactivo-Impulsivo: Este se manifiesta con un comportamiento constantemente activo, una tendencia a hablar excesivamente e interrumpir a otros.
- Tipo combinado: Presenta una mezcla de síntomas de los dos tipos anteriores, incluyendo dificultades de atención y comportamientos hiperactivos e impulsivos.

Los medicamentos para el TDAH
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha dado luz verde a dos categorías de fármacos: los estimulantes y los no estimulantes, para aliviar los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), siendo eficaces en niños desde los 6 años.
Contrariamente a lo que podría esperarse, los estimulantes, que incluyen variantes de metilfenidato y anfetaminas, actúan de manera calmante en niños hiperactivos con TDAH. Se considera que estos elevan los niveles de dopamina, un neurotransmisor asociado con la motivación, atención y movimiento, en el cerebro.
Además, la FDA ha autorizado tres medicamentos no estimulantes para el TDAH: atomoxetina, guanfacina y clonidina, que son alternativas para aquellos niños que no responden bien a los estimulantes.

Es importante consultar con un profesional de la salud para determinar cuál es el tratamiento más adecuado para cada niño.
Junto con la medicación, algunos niños con TDAH también reciben terapia conductual. Esto les ayuda a manejar los síntomas y les proporciona técnicas adicionales para enfrentar el trastorno.
Los padres pueden buscar apoyo y orientación en la escuela de sus hijos y en grupos comunitarios, lo que es esencial para entender y manejar el comportamiento asociado al TDAH.
Establecer una red de apoyo con las diferentes personas involucradas en la vida del niño es crucial para el tratamiento efectivo del TDAH.
El TDAH en adultos
Investigaciones indican que aproximadamente un 4% de la población adulta sufre del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Aunque los síntomas en adultos son similares a los observados en niños, su expresión puede variar.

Los adultos con TDAH suelen tener problemas para gestionar su tiempo y enfrentan dificultades al intentar realizar múltiples tareas simultáneamente. Además, se muestran impacientes ante la inactividad y tienden a evitar actividades que requieren concentración prolongada.
El diagnóstico de TDAH en adultos se establece solo si se evidencia que los síntomas ya estaban presentes desde la infancia, usualmente antes de los siete años. Para muchos adultos, recibir un diagnóstico de TDAH puede ser un alivio, ya que les ayuda a entender las causas de sus dificultades, y el tratamiento adecuado puede mejorar significativamente su manejo de los desafíos cotidianos.
Es crucial buscar tratamiento para el TDAH, que puede incluir la toma de medicamentos y/o terapia. La mayoría de las personas con TDAH optan por un enfoque combinado para manejar su condición.
Sugerencias para mejorar la vida escolar y social con TDAH:
- Elegir asientos al frente en clase para minimizar distracciones.
- Apagar el celular durante las tareas para evitar interrupciones.
- Dialogar con el profesor acerca del TDAH. Algunos centros educativos ofrecen más tiempo en exámenes o clases con menos estudiantes para aquellos con TDAH, y en algunos casos puede ser útil el apoyo de un tutor.
- Comunicar a los amigos lo que implica vivir con TDAH, especialmente si se actúa impulsivamente o se dicen cosas sin pensar.
- Utilizar herramientas para la organización, como anotar deberes en una agenda o app, llevar registro de los libros necesarios y establecer recordatorios para clases y otros compromisos.
- Incluir una rutina de ejercicio físico, ya que esto puede beneficiar a personas con TDAH.
- Practicar técnicas de relajación y meditación. La meditación regular y la atención plena pueden mejorar la concentración y reducir el estrés.